Alergia a las pulgas en perros
La alergia a las pulgas es una de las alergias más comunes en los perros. No se trata tanto de ser alérgico a la pulga en sí, sino de una reacción a su saliva. Cuando una pulga pica al perro para alimentarse de su sangre, inyecta saliva para evitar que la sangre se coagule. Esto se puede comparar con la picadura de un mosquito. Esta saliva contiene alérgenos o proteínas a los que los perros pueden reaccionar con una respuesta inflamatoria alérgica, lo que puede provocar un picor intenso y problemas cutáneos, como puntos calientes, a menudo en la mitad posterior del cuerpo. Si tu perro tiene alergia a las pulgas, es imprescindible aplicar un control antipulgas estricto y exhaustivo.
Síntomas de la alergia a las pulgas
Los perros alérgicos a las pulgas pueden reaccionar de forma muy intensa incluso ante una sola picadura. Por lo tanto, un perro no tiene que estar completamente infestado de pulgas para sufrir una reacción alérgica. La mayoría de los perros sufren más los efectos de la alergia a las pulgas, especialmente en verano y otoño, ya que es cuando hay más pulgas.
Los síntomas de la alergia a las pulgas pueden ser:
- Picor persistente en la parte posterior del cuerpo, el abdomen y el lomo, y
- El perro se revolcará mucho para aliviar el picor.
- El picor va acompañado de inflamación, costras y pérdida de pelo, especialmente en la parte posterior del cuerpo.
- El perro se lame mucho.
- En muchos animales, el picor está presente durante todo el año o prácticamente todo el año.
Una reacción alérgica puede durar desde varias semanas hasta varios meses. Por eso, un perro puede tener una reacción alérgica a una picadura de pulga aunque no haya pulgas presentes en el animal.