Una inflamación del prepucio en el perro
La balanitis en perros es un problema común, especialmente en machos no castrados. Tarde o temprano, casi todos los machos no castrados la padecen alguna vez (o más). Aunque no es grave y se puede tratar bien, puede ser muy molesto tanto para el perro como para el dueño. Si no se trata, puede volverse muy doloroso para el macho. Por lo tanto, es importante actuar lo antes posible.
¿Cómo se produce una balanitis en el perro?
Al retraer el pene, pueden entrar bacterias en el prepucio y causar una inflamación. Normalmente, las bacterias no tienen ninguna oportunidad y son eliminadas por el sistema inmunológico. Sin embargo, cuando un perro tiene un sistema inmunológico debilitado, las bacterias no mueren y pueden causar una inflamación.
La balanitis suele aparecer en machos jóvenes cuando comienzan a ser sexualmente activos; también puede ocurrir en machos no castrados. Los perros castrados que tienen un prepucio (demasiado) amplio también pueden desarrollar balanitis. La inflamación produce pus que sale en gotas por el prepucio. A veces el perro lame estas gotas. El lamido excesivo del pene puede ser un signo de balanitis. Cuando la inflamación es fuerte, el pene y/o el prepucio están rojos y doloridos, y se desprende un olor desagradable de la inflamación.
Síntomas de la balanitis en perros
La balanitis en perros se puede reconocer por varios síntomas. Los enumeramos a continuación:
- Por el pene salen gotas amarillas o verdes;
- Tu perro lame excesivamente su pene;
- El prepucio está más grueso, caliente y/o rojo de lo normal.
Si crees que tu perro tiene balanitis, contacta con el veterinario. Él o ella puede recetar medicación para tratar la inflamación.
El tratamiento de la balanitis en perros
Si el veterinario confirma que se trata de una balanitis, lo primero es tratarla. Para ello, hay una pomada especial que limpia el prepucio y lo desinfecta. En casos graves, también se puede recetar un tratamiento con antibióticos.
Para evitar que tu perro lama su pene, puedes usar un collar isabelino para que no pueda alcanzarlo.
Después de tratar la balanitis, es importante eliminar la causa. La castración puede ser una solución. También puedes optar por la “castración química” mediante una inyección, que tiene un efecto temporal.
Si tu perro tiene un prepucio amplio, la castración no es una solución. Las bacterias pueden asentarse fácilmente en un prepucio amplio y causar inflamación. En este caso, la única solución es mantener el prepucio limpio.
A veces la balanitis se produce porque hay algo en el prepucio que no debería estar (por ejemplo, una espiga de hierba). En ese caso, el objeto extraño debe ser retirado para curar la balanitis. El veterinario, tras examinar clínicamente a tu perro, te indicará cuál es el mejor tratamiento para tu mascota.